La Costa Riojana

La Costa Riojana, pueblos silenciosos rodeados de pinos, nogales y álamos que econden decenas de casitas enclavadas al pie de Las Sierras del Velasco. Cada pueblo conserva sus tradiciones y su arquitectura antigua, representada en las iglesias. Dueña de un microclima ideal para la contemplación de la naturaleza. A cada costado de la ruta se extienden pequeñas llanuras cubiertas de arbustos amarillentos como la jarilla, y al fondo se levantan los cordones montañosos.
Saliendo desde chilecito tomamos la Ruta Nacional 40 y el primer pueblo que visitamos es San Blas de los Sauces, engalanando la cartelera turística regional con paradisíacos balnearios naturales, quebradas desafiantes y ruinas incaicas. Zona serrana delineada por quebradas y valles, y surcada por el río de Los Sauces, San Blas sorprende a los visitantes con un característico color verde asentado casi arbitrariamente en la hilerita de pueblos componentes del departamento. Todo el departamento, extendido a través de diversos pueblitos sobre la serpenteante Ruta Nacional Nº 40, goza de un microclima singular, pero si de descubrir la cultura local se trata, nada más desafiante que alcanzar las ruinas incaicas situadas en lo alto de la Quebrada de Hualco. Arte rupestre, material cerámico, vestigios de construcciones indígenas, es lo que puede contemplarse en las tambarías allí atesoradas.
Luego seguimos camino hasta llegar al Departamento de Arauco fue declarado Capital Nacional del Olivo por su importancia como productor e industrializado de la aceituna variedad Arauco, cuya cabecera departamental es la ciudad de Aimogasta. Cuenta con el único centro termal puesto en valor y en funcionamiento de la provincia. Entre los atractivos de este departamento, podemos destacar que el Señor de la Peña representa el destino de turismo de fe más representativo de la provincia de La Rioja. Cercano a este lugar encontramos El Barrial de Arauco; un lugar ideal para la práctica deportiva del carrovelismo dado que su superficie es absolutamente plana y sin vegetación alguna que además se encuentra expuesta a fuertes y frecuentes vientos de la región.


  • Dejando atrás Aimogasta transitamos un camino de subidas y bajadas que se acerca cada vez más a la montaña. A esta altura los cactus ya conforman una multitud que parece bajar del cerro en procesión. El camino nos lleva directo hasta los pueblos de San pedro y Santa Vera Cruz, que atrapan por su peculiar energía que se siente al respirar la brisa que corre a través de su arboleda. Continuando la ruta de La Costa nos encotramos con Anjullón, Aquí la consigna es muy sencilla e intimista: entregarse al sosiego y la contemplación de la naturaleza, tratando de sintonizar con el ritmo de la vida pueblerina de los costeños. Mas adelante se encuentra Los Molinos, que su plaza principal aún conserva los restos de dos molinos harineros del siglo XVIII, instalados por los españoles. Al recorrer los pintorescos callejones de tierra del pueblo se disfruta de la sombra generosa de los almendros, ciruelos, nogales y membrillos, que en tiempo de verano también prodigan abundante fruta para la producción de dulces artesanales.
    A 5 km de Los Molinos se encuentra Anillaco el único pueblo con algunos indicios de urbanidad. A diferencia de los otros pueblos, todas las calles son asfaltadas hay una hostería y un hotel. Al recorrer Anillaco se debe visitar el criadero de peces, y la bodega San Huberto. 
    Pasando este pintoresco pueblo nos adentramos al departamento de Castro Barros cuya cabecera de departamento es Aminga, está compuesto por numerosos pueblos que representan una de las ofertas de atractivos culturales más sólidas de la provincia. Su gran calidad, está dada fundamentalmente por sus excelentes iglesias y su arquitectura casi detenida en el tiempo. Las Peñas es el primer poblado de la región, y está ubicado a 55 kilómetros de la capital. Pasamos por Pinchas, allí, la excusa es visitar la casa de Doña Frescura, una conocida campesina que realiza en forma artesanal, los mejores tapices de la región. Después de atravesar el pueblo de Aguas Blancas Llegamos a Sanagasta  - un nombre indígena -, pintoresca comarca, que se encuentra a 30 Km. de la ciudad de La Rioja y a 1015 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un espléndido valle ubicado en el interior de la sierra del Velasco, por cuyos recodos se hacen lugar las aguas cristalinas del río Huaco. Al subir sobre los faldeos, el camino recorre elevadas cornisas con centenares de cardones que crecen en la montaña rocosa. Este paraje cuenta con un Parque Geológico en plena etapa de estudio, único en su tipo, por sus singulares hallazgos paleontológicos. Su entorno natural muy colorido y un clima muy agradable en todas las épocas del año.
    El recorrido termina en la Ciudad de La Rioja atravesando el Dique Los Sauces que deslumbra por su paisaje y bajando a la cudad por la maravillosa quebrada que alberga sitios históricos y de mucho significado en lo que fue el encuentro de dos culturas como fueron La Española y la Nativa.