Mina "El Oro"

TRAS EL SUEÑO DEL ORO 
Una excursión en 4x4  desde la ciudad de Chilecito hasta una antigua mina de oro ubicada a 3000 metros de altura en la montaña. Al final del recorrido, un curioso paseo dentro de los socavones y la planta procesadora con sus motores diesel oxidados, los hornos de fundición y las ruinas de un pueblito fantasma que llegó a tener 600 habitantes.
                                                        
A lo largo de los siglos, la riqueza en oro y plata de las montañas del cordón del Famatina  hicieron del Valle de Chilecito uno de los centros mineros más importantes del país. Una de estas minas de oro fue explotada por los indios diaguitas, tarea que luego continuaron los incas, los jesuitas y el gobierno de Facundo Quiroga. Más tarde la mina El Oro cayó en manos de una compañía norteamericana hasta que el gobierno de Perón la estatizó y fue abandonada.  
Fruto de la centenaria avidez humana quedaron 2800 metros de túneles que atraviesan la montaña y  los restos de un pueblito minero que llego a tener 600 habitantes. En la actualidad, con sus clavos tirados en el piso, los bulones acumulados arriba de una mesa en un túnel, y el hornillo de fundición de lingotes, la mina El Oro y su pueblo fantasma se ha convertido en un particular destino turístico de aventura en 4x4. 

En busca del oro. La excursión a la mina parte desde la ciudad de Chilecito con rumbo a las cumbres nevadas del cordón de Famatina. Al salir de la ciudad el camino comienza por la ruta provincial 15,  hasta  una serpenteante huella de ripio que se interna a la derecha, hacia  las profundidades de la montaña. La sinuosa carretera sube la cuesta de Guanchín y al costado se extiende un inmenso valle cubierto de coirones, unos arbustos dorados típicos de las zonas de altura. Entre la inmensidad del paisaje se distinguen algunas casas solitarias rodeadas de árboles de membrillo y plantaciones de nogal. El camino continúa en zig-zag entre las montañas y las sierras de Famatina  aparecen de frente. A lo lejos se vislumbra la cumbre del  Belgrano,  con su magnética imponencia de 6250 metros de altura cubierta por un radiante manto de nieve

Por el río.  Después de una hora de viaje se llega al lecho del río El Oro, llamado así por el color ocre brillante de sus aguas que arrastran un mineral llamado pirita –O el oro del tonto--. Cada tanto hay que atravesar el río de lado a lado con el agua tapando la mitad de las ruedas de la camioneta. Y en cierto momento la estrecha cuesta termina y el camino continúa directamente por el lecho.
Más adelante renace el camino y otra cuesta ascendente llega hasta el puesto Las Placetas. Allí, a solo tres kilómetros de la mina, hay una rústica cabaña, Junto a ella aún se conservan las ruinas del asentamiento minero construido con paredes de piedra en la época de los jesuitas (siglo XVIII).
El recorrido continúa y al final de una quebrada desemboca  en un vallecito muy profundo donde está la mina. Sobre un enorme peñasco permanecen las estructuras de acero y cemento que albergaban un pequeño pueblo y toda la maquinaria para procesar el oro, a 3000 metros de altura. El estado de las cosas es bastante ruinoso, a pesar de que hasta 1984 todo se mantuvo en pie gracias al extremo aislamiento pero al correrse la voz de que podía haber lingotes escondidos llegó gente para destrozar todo, queriendo cumplir –una vez más- el esquivo sueño dorado.



El pueblito y la mina: Junto a un precipicio hay una plataforma de cemento con una solitaria chimenea de piedra. Es lo que queda del hotel donde se hospedaban los empresarios norteamericanos. Su estructura de dos plantas era de madera, al estilo del lejano oeste norteamericano, pero como se creía que en sus paredes se escondían fabulosos tesoros, fue reducida en vano a cenizas. 
El fantasmal circuito continúa a pie a través de la vía de trocha angosta abandonada por donde se trasladaban las vagonetas con el mineral. Después de cruzar un puente  sobre un precipicio de 30 metros se llega a los socavones. En el interior hay una mesa con tuercas gigantes desparramadas, herramientas rotas y viejas vagonetas oxidadas. Y en una de las paredes se ven decenas de orificios hechos con un taladro, donde se ponía la dinamita.
A un costado de la entrada al socavon hay un túnel más pequeño que albergaba el polvorín, y junto a un precipicio está el enorme galpon de acero con sus chapas caídas donde funcionaba la usina eléctrica y la planta de procesamiento de oro. Allí hay un gigantesco motor diesel y una polea de transmisión. También están los restos del molino que trituraba el material y las piletas donde se hacia la fundición. A un costado del recinto aun se conserva el hornito que servía para preparar los lingotes, que a simple vista es igual que uno de pan casero.
El recorrido termina de regreso al puesto de Las Placetas, donde los humeantes costillares y la carne crepitante de un asado auguran  un suculento banquete en medio de la montaña.

Historia de la mina: Los primeros pobladores de La Rioja  fueron los Diaguitas quienes extraían el mineral  de las sierras del Famatina. Luego los Incas colonizaron a esta tribu y venían hasta la mina en busca del oro por medio del camino del Inca. El incipiente desarrollo atrajo a numerosos buscadores de oro, pero la verdadera explotación minera  de la región la organiza la orden de los jesuitas, quienes utilizaron la pólvora, y construyeron los primeros túneles y socavones en la montaña.     
Posteriormente, durante la etapa de la organización nacional, Facundo Quiroga  reanuda la actividad minera con el fin de acuñar monedas de oro. En 1830 el caudillo crea la primera casa de la moneda del país, en la ciudad de Chilecito. A los pocos años del morir Quiroga, una empresa francesa retoma el trabajo de la extracción del mineral de las minas de Chilecito hasta principios del siglo pasado, cuando el patrón plata se reemplaza por el de oro y se paraliza la extracción de plata. 
En 1930 se pone en marcha otra vez la mina El Oro, y a partir de entonces  fue  explotada por numerosas empresas hasta 1964, año en que fue abandonada hasta nuestros días.

MINI GUIA
Cómo llegar?: 
Desde  Buenos Aires a CHILECITO PROVINCIA DE LA RIOJA
hay 1200 Km. Por ruta  9 hasta Córdoba desde allí  por ruta Nacional 38 hasta el cruce con Patquía en la provincia de La Rioja. De Córdoba a Patquía hay 380 kilómetros y de Patquía a Chilecito 130 kilómetros.  Desde Patquía se debe seguir por la ruta Nacional 74 hasta Chilecito. La mina esta  a 30 kilómetros en línea recta de la ciudad de Chilecito. Se accede por caminos de ripio de 28 kilómetros en buen estado y una huella minera de 12 kilómetros  que  llega hasta el campamento de la mina.

La buena: la gran cantidad de piezas y maquinaria que se pueden observar en la mina -a pesar de los saqueos- es asombrosa, y el paisaje que se recorre durante el camino es incomparable para  los amantes del 4x4, sobre todo el trayecto que cruza el río.

Las dificultades: en invierno el río se congela dificultando el acceso. Al estar situada en un cañón en medio de la montaña, tiene sol muy pocas horas por día, lo que dificulta sacar fotos con buena luz (se recomienda ir acompañado por un guía).